¿Qué debo hacer para ser salvo?
por David R. Cox
Los apóstoles, Pablo y Silas,
fueron encarcelados en la cuidad de Filipos por predicar la Palabra de Dios,
cuando Dios les sacudió y derrumbó todas las puertas con un gran terremoto, y
quebró los cepos en que estaban ellos sujetos de los pies, soltándolos. El
pobre carcelero, asustado y afligido por sus pecados y por lo que le apareció
de ser un juicio de Dios sobre él, se acercó a los dos predicadores, diciendo,
"Él entonces, pidiendo luz, se precipitó
adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos,
les dijo: 'Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?' Ellos dijeron: 'Cree en
el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa'" Hechos 16:29-31.
La pregunta fue bastante clara, y los apóstoles en respuesta dieron claramente
y simplemente el único plan de salvación en que uno puede ser salvo de sus
pecados, ir al cielo, y evitar el castigo eterno en el infierno.
Un predicador dio el ejemplo de
un hombre en Nueva York que entró al Océano Atlántico para nadar a Londres,
sus esfuerzos e intenciones pueden ser muy buenos, pero era imposible el
alcanzar su meta al querer nadar de Nueva York a Londres cruzando el Atlántico
con nada más buenas intenciones y por el simple tratar con mucho esfuerzo. Así
también es imposible para una persona el alcanzar la salvación tan solo
tratando de vivir bien pues luego se ahogará en sus propios pecados.
La Biblia dice claramente, Santiago 2:10 "Porque cualquiera que guardare
toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos."
Entonces un solo pecado es suficiente para mandar al eterno castigo a la
persona más noble y buena. Si hay un hombre muy bueno, y mata a otra persona,
entonces todas sus buenas obras (aunque sean muchas y por lo largo de los años)
no le ayudarán a escapar de la fuerza de la ley contra sus infracciones. Este
hombre, cuando es declarado culpable del crimen, no puede escapar el castigo nada más
por ser bueno. Un delito en contra de un hombre exige el castigo no importa si
es el hombre más malo de todos o el hombre más bueno de todos. Se dice que la
ley es ciega, porque aplican las mismas normas y castigos igualmente sobre todo
hombre, sea bueno o sea malo, sin esepción de persona. Así también la ley de
Dios exige el castigo eterno sobre todo pecador.
Además la Biblia aclara que no
somos salvos de nuestros pecados por medio de buenas obras. Algunos piensan que
Dios va a "balancear" las buenas obras de uno contra sus malas obras.
Si ha hecho más malas obras va al infierno, y si ha hecho más buenas obras, va
al cielo. Pero Tito 3:5 afirma que
Dios "nos salvó, no por obras
de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia."
La salvación depende de la misericordia de Dios, no de nuestras buenas obras.
Eclesiastés 7:20 dice "Ciertamente
no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque."
Había esperanza para el carcelero porque él entendió que era un pecador
perdido y temblando, preguntó, "¿Qué
debo hacer para ser salvo?" La palabra de Dios declara que tú,
mi amigo, eres un pecador. La Biblia desde el principio hasta el fin hace
hincapié en la realidad de que el hombre es pecaminoso. Isaías 53:6 dice "Todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino."
El Señor no desea que los pecadores se queden creyéndose buenos y con la
posibilidad de ir al cielo por sus propias buenas obras.
"Todos
están bajo pecado. Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien
busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay
quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno."
Romanos 3:9-12
En Romanos 3:22-23 vuelve a declarar enfáticamente que entre todos en
el mundo "no hay diferencia, por
cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."
Pedro nos enseña que
"Dios no hace acepción de
personas" Hechos 10:34.
Pero Jesús nos reveló como
podemos escapar de esta condenación de ser pecador (alguien que infringe la ley
de Dios) "El que en él
(Jesucristo) cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios" Juan 3:18. Pablo nos aclaró cual es el castigo que demanda
la ley para tales personas sin la salvación:
"Porque la paga del pecado es muerte,
mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro"
Romanos 6:23.
Lucas
16:22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno
de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó
sus ojos, estando en tormentos . . .
Vemos que el hombre rico seguia
existiendo después de su muerte física. Él tuvo todas sus capacidades: pudo recordar,
pudo razonar, pudo sentir sed y dolor, y aparte de sus tormentos físicos, fue
torturado al darse cuenta de las consecuencias de su vida anterior encausando a
sus hermanos y otros individuos a seguir una vida de pecado e ignorar al Señor
y la salvación. Tuvo muchas ganas de aliviar su dolor, pero no fue posible
porque Dios no le permitió ningún alivio del castigo eterno. Jesús hizo viva
la realidad del infierno en sus enseñanzas cuando enseñó que la gente debe
evitar este lugar de sufrimiento a cualquier precio.
Marcos
9:43 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la
vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser
apagado, 44 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 45 Y
si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida
cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser
apagado,
Mateo
10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed
más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
Muchos niegan la realidad del
infierno hoy en día porque no les gusta la idea de un castigo eterno, pero Jesús
lo mencionó mucho en sus predicaciones y enseñanzas. Es una horrible mentira
que algunos dicen que hay una segunda oportunidad después de la muerte (un
purgatorio) en que uno puede luego escapar al castigo eterno. Hebreos
9:27 contradice esto: "Y
de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez,
y después de esto el juicio."
Ellos siempre dicen que los queridos muertos están en el purgatorio y deben
hacer misas por ellos, pero ¿porqué nunca anuncian que se han librado del
purgatorio? Hasta que todos los conocidos han muerto, dicen que tienen que hacer
misas. ¿Porqué ganan su ingreso de las importunas de otros si son siervos de
Dios?
Jesucristo murió para salvar a
los pecadores, y no a los hombres buenos. Lucas
5:32 dice "No he venido a
llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento." El que es
justo en sus propios ojos va a morir en sus pecados, y como el hombre rico, un día
despertará en tormentos y fuegos, que nunca tendrán alivio. Tienes que
reconocer que eres pecador; tu corazón es malo; que no podrás salvarte a ti
mismo; que haz infringido la ley de Dios y eres ya condenado esperando el
castigo eterno. Esto es tu destino, y si no haces algo al respeto de la salvación,
vas a llegar al castigo eterno.
El plan sencillo de Dios para la
salvación de tu alma es que creas en el Señor Jesucristo para ser salvo.
Cualquier judío en el tiempo de Jesús entendió estas palabras muy bien. Ellos
siempre reconocieron a Dios como "el Señor", quien les formó a ellos
en la creación. Ellos vieron la mano del Señor en su propia protección,
socorro y a veces castigo por el pecado. Ellos también entendieron que Dios
prometió el rescate de toda humanidad por medio de un salvador llamado el
"Mesías", que significa "el ungido" o el hombre especial de
Dios. Esta salvación fue aplicada individualmente dependiendo si el individuo
la acepta personalmente.
Por ejemplo, en Daniel
9:26, Dios dio la profecía sobre el Mesías que
"se quitará la vida al Mesías, mas
no por sí (mismo)."
Todo los judíos entendieron bien el término del "Mesías", que en
griego es "el Cristo", Dios en la carne. Pablo y Silas identificaron
este "Mesías" particularmente, que era el hombre histórico, Jesús
de Nazaret. Los judíos entendieron que tuvieron que confiar en Él para ser
salvos, pero muchos rechazaron a Jesús siendo éste el Salvador, y por lo cual,
no alcanzaron la salvación de Dios.
Amigo, Dios y su ley demandan el
pago del castigo para tus pecados. Jesús, quien no tuvo pecado, pagó el
castigo que demanda Dios en tu lugar, para quitarte el castigo y la ira de Dios
que está sobre ti.
2ª
Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
1ª
Pedro 2:24 quien (Cristo) llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre
el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la
justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Dios requiere la sangre de un
sacrificio perfecto y sin pecado para expiar el pecado (aplacar la ira de Dios).
"Sin derramamiento de
sangre no se hace remisión (perdón) de pecados"
Hebreos 9:22. Sin la muerte violenta (derramando la sangre) del sacrificio, Dios
no aplaca su ira. En Isaías 53:6,
Dios dijo que iba a cargar "el
pecado de todos nosotros" sobre el Mesías. Pablo dijo en Romanos
5:6 que Cristo "a su tiempo murió por los impíos."
El apóstol Pedro nos dice que somos comprados con la sangre de Cristo: "sabiendo que fuisteis rescatados ...
no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de
Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación." 1ª Pedro
1:18-19
En el Antiguo Testamento cada
animal que se ofrecía en el altar de sacrificio, dio su sangre inocente en el
lugar (o en sustituto) del hombre pecador y culpable. La persona del Antiguo
Testamento, con la vista hacia al futuro, eran sombras de este perfecto
sacrificio del Hijo de Dios, Jesucristo. Él murió por nuestros pecados en la
cruz, y consiguió la salvación para todo el mundo, si nada mas la persona
recibe la salvación como un regalo gratuito de Dios. "Porque
la paga del pecado es muerte, mas la dádiva (regalo) de Dios es vida eterna en
Cristo Jesús Señor nuestro" Romanos 6:23. Para ser salvo
tienes que creer que simplemente un hombre llamado Jesús existía, tienes que
creer EN Él, es decir, tienes que poner tu fe en Él solamente para tu
salvación, tienes que depositar tu caso de ser pecador delante de Dios, tu
vida, y tu fe en sus manos sin confiar en ninguna otra persona ni ningún otro
hecho, y cuando hagas así, aceptando a Jesucristo, serás salvo.
"Yo,
yo (soy) Jehová, y fuera de mí no hay quien salve" Isaías 43:11.
Pablo afirmó la importancia de Jesucristo, "Porque
hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo
hombre" 1ª Timoteo
2:5. Este es el papel de Jesús, "por
lo cual él (Jesucristo) puede también salvar perpetuamente a los que por él
se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos" Hebreos 7:25.
Si acudes a la Virgen María o a los santos para interceder por ti, es sin valor
alguno. Simplemente cree en Jesús como el Salvador de tu alma, y tienes la
promesa de Dios de ser salvo.
Ni hay nada que puedas hacer
para ser digno de recibir esta salvación. No podrás conseguir el perdón
(inocencia) por guardar la ley que Dios demanda. "Ya
que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de
(Dios)" Romanos 3:20. "Y que por la ley ninguno se justifica para con
Dios, es evidente" Gálatas 3:11.
El no infringir la ley en un
punto no te quita la culpabilidad en otra infracción. Por ejemplo, cuando
alguien es acusado por homicidio, no importa que ejemplar o buen ciudadano es,
al cuidar la ley en todas sus partes menos una le hace criminal igualmente como
el más malvado de todos. Hay hombres en reclusorios que cometieron nada mas una
infracción, pero sufren allí de cualquier manera. Repetidas veces la Biblia
dice que no hay salvación por justicia humana: Dios "nos
salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su
misericordia" Tito 3:5.
"Porque por gracia sois salvos por
medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para
que nadie se gloríe." Efesios
2:8-9
La Biblia dice "Dios... ahora manda a todos los hombres en
todo lugar, que se arrepientan" (Hechos
17:30) y en
Lucas 13:3, "si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente."
Es muy cierto que el arrepentimiento es parte de la salvación. El problema es
no entender que es el arrepentimiento. El arrepentimiento significa que uno
avanza por un camino que te lleva a tomar la decisión (literalmente cambiar de
mente) de dar la vuelta completamente e ir hacia el destino opuesto. El
arrepentirse, quiere decir dejar el pecado y seguir a Cristo y su camino. Es más
que solamente dejar el pecado, es seguir a Cristo.
Es, por lo tanto, fácil de
entender que todos los que se arrepienten, también van a depositar su confianza
en Cristo, y ejercer su fe hacia Cristo. También significa el dejar todos los
esfuerzos propios para lograr la salvación, y el confiar solamente y
completamente en Jesucristo. Claro que el hombre que verdaderamente se
arrepiente va a cambiar mucho en su vida, pero estos cambios no causan el
arrepentimiento y salvación, sino estos cambios son causados por el
arrepentimiento y su fe en Jesucristo. La fe y arrepentimiento son primeros, y
luego siguen los cambios. Estos cambios de la vida no aplacan la ira de Dios
sobre el pecado, porque Dios da la salvación solamente por la fe en Jesucristo.
Una vez que verdaderamente eres salvo, cambiarás si estás en serio con Dios.
Dios honra un espíritu o corazón
quebrantado y entristecido por el pecado. "Cercano
está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu" Salmo 34:18.
Somos salvos cuando al volvernos de nuestros pecados, vamos hacia Cristo. Esto
es arrepentimiento, y es parte de dejar los otros caminos y esfuerzos humanos
para ser salvo confiando solamente en Jesucristo. También esto significa que
uno reconoce que la voluntad propia y los deseos y planes de uno mismo son
corrompidos e inútiles.
El que tiene fe verdadera en
Cristo se ha arrepentido. El arrepentimiento y la fe son las dos caras de la
misma moneda, expresada en diferentes formas. Fe es ir hacia Cristo, y
arrepentimiento refiere a lo que dejas atrás cuando fuiste a Cristo. Ninguno de
los dos requiere un período grande de tiempo, pero son una decisión y un
esfuerzo de vida en que consta que tu decisión es sincera. Los dos te aseguran
que tienes la salvación por la eternidad. El arrepentimiento es una actitud de
rechazar el pecado que promueve la verdadera salvación.
El verdadero Cristiano no puede
disfrutar el pecado como antes de ser salvo. El pecado (que el individuo disfrutó
tan ricamente en un tiempo pasado) ahora es repulsivo y repugnante. En regañar
a los falsos profetas disfrazados como cristianos, Pedro muy bien hace la
observación de la actitud de los falsos Cristianos hacia el pecado, "El perro vuelve a su vómito,
y la puerca lavada a revolcarse en el cieno" 2ª Pedro 2:22.
Perros y puercas pueden disfrutar esto pero los seres humanos normalmente no lo
quieren.
Vómito y excremento proceden de
la comida que disfrutamos y luego expulsamos de nuestro cuerpo, pero la cosa tan
querida ahora ha llegado a ser algo que no aguantamos ni en la vista ni en el
olor de ello. Es como si una persona regresa a comer su propio vómito, o
regresa a revolcarse en su propio excremento. Le da asco nada más el
pensamiento de ello, y el Cristiano debe tener exactamente esta actitud hacia
sus pecados, que el pecado es repulsivo y repugnante que le da asco aun en
pensar sobre ello.
Uno puede tener la certeza de la
salvación al momento que cree en Jesucristo como su Salvador. Aquel ladrón que
fue crucificado juntamente con Jesús, pecador malvado como era, que unos
momentos antes estaba burlándose de Jesucristo, fue salvo inmediatamente cuando
confió en Cristo (Lucas 23:42-43).
Este día el ladrón no se fue a un purgatorio pero sí al paraíso con
Jesucristo. Esta es nuestra esperanza también, que en el momento de la muerte,
vamos a estar para siempre con nuestro Señor. Pablo confiaba que al
"estar ausentes del cuerpo"
estaremos "presentes al Señor"
2ª Corintios 5:8.
No hagas de este asunto una cosa
más difícil de lo que es. Hay un solo paso sencillo para entrar en la salvación,
y esto es que con fe aceptando la obra de salvación de Jesucristo. Fíjate bien
en Hechos 16:31,
que simple pone la Biblia todo esto: "cree
en el Señor Jesucristo y serás salvo." Esto implica que
inmediatamente después de creer, uno será salvo.
1ª Juan
5:13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo
de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el
nombre del Hijo de Dios.
Juan 1:12
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios;
5:24 El que oye mi palabra,
y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación,
mas ha pasado de muerte a vida.
6:47 El que cree en mí, tiene
vida eterna.
Aunque la salvación es algo
espiritual, y por lo tanto es difícil que los seres humanos la entienden bien,
la Biblia usa algunos ejemplos comunes en que nosotros normalmente y sin
reservación confiamos en otra persona para facilitar nuestro entendimiento
sobre esto.
Si hubieras cometido un crimen,
y estuvieras ya en la cárcel, probablemente la primera cosa que harías, sería
llamar a algún abogado de confianza y encargarle tu defensa. Ante Dios eres un
criminal, bajo la condenación de la ley y bajo la ira del Juez justo. Pero Dios
ha provisto quien te defienda, quien defienda a todo vil pecador que tenga que
comparecer ante el tribunal de Dios. Jesucristo es ese Abogado, solamente si le
llamas a tu defensa. Ningún abogado puede defender a alguien si esta persona
rehúsa de retenerle como abogado.
1ª Juan 2:1
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere
pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 2 Y él
es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino
también por los de todo el mundo.
Alguien relató la historia de
un criminal, que una vez sentenciado a la muerte por sus crímenes, fue mandado
a ser electrocutado. A la hora indicada, pusieron electricidad a la silla, y el
cuerpo de este hombre dejó de tener vida. Un médico vino a examinar su cuerpo,
y sin latidos de corazón y ninguna respiración sobre varios minutos, anunció,
"este hombre ha muerto." Lo llevaron a un cuarto para prepararlo para
su entierro. Pero este hombre trabajaba con líneas de alta tensión de
electricidad en su trabajo normal, y ha recibido choques de alta tensión antes.
En este cuarto algo pasó, y después de varios minutos muerto, revivió este
hombre. El caso llegó a las cortes más altas, y la conclusión era que una vez
que el castigo ha sido pagado, el hombre es libre de más condenación o
castigo. Nuestro abogado no es solamente nuestro defensor, sino también él
mismo sufrió y pagó nuestro castigo para que seamos libres de cualquier
condenación, castigo, o ira en el futuro.
Romanos 5:10
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su
Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
Juan 5:24 El
que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no
vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
1ª
Tesalonicenses 5:9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar
salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
Confiadamente puedes buscar a
Jesucristo para tu caso, para que Jesús te consiga el perdón y la justificación
delante de la justicia de Dios eterno. ¿Por qué no confías en Jesucristo
sencillamente como confíarías en un buen abogado? Él es mejor que cualquier
abogado, y no se detiene porque no tengas con qué pagarle sus servicios. Sus
servicios son gratuitos, y si quisieras pagarle, no puedes porque Jesús no
permite que tú hagas algo para ayudarle a conseguirte la salvación aparte del
simple creer. Ya él hizo todo en la cruz del Calvario. Simplemente creyéndole,
le aceptas con fe sin respeto a tus obras.
Juan 1:12
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de
sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
La Biblia también usa la
ilustración del nacimiento de un bebé para comunicarnos que la salvación
cambia totalmente la vida, y que la salvación tiene una decisión que es como
una puerta. Uno está adentro o afuera. También un niño no nace de un día al
otro, pero tarda nueve meses en formarse y crecer hasta el momento del parto.
También en el nacimiento espiritual, Dios obra en la vida de una persona usando
eventos, personas, y las Escrituras en varias maneras y sobre tiempo para guiar
a una persona a un entendimiento que resulte en su nacimiento espiritual. Pero
cualquier niño tiene necesariamente que nacer. El nacimiento es el momento que
marcamos el principio de su vida.
También en la salvación, una
persona puede tener sed de las cosas de Dios e investigarlas, pero sin la decisión
y el hecho de aceptar a Jesucristo, no es nacido espiritualmente. Cristo nos
dijo muy claramente, "que
el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" Juan 3:3.
Cuando aceptas esto, estás a punto de nacer. Es absolutamente necesario que una
persona sea nacida de nuevo para ser salva y entrar al cielo y escapar del
infierno.
Fíjense bien, la Biblia habla
bien claro que la única cosa para que una persona vaya al cielo, y tenga la
salvación, y pueda escapar al el castigo del infierno es que esta persona crea
en Jesucristo. La Biblia no menciona membresía en una iglesia, no menciona al
hacer buenas obras, o ser bautizado, nada de esto puede salvar.
Jesús explicó a Nicodemo, que
Jesús mismo tuvo que morir y ser levantado a la cruz "para
que todo aquel que en Jesús cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque
de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no
envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo
sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado;
pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el
nombre del unigénito Hijo de Dios. El que cree en el Hijo tiene
vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la
ira de Dios está sobre él."
Juan 3:15-18, 36 El rehusar a creer en Jesucristo te condenará a ti
al castigo del infierno para la eternidad.
Las personas que aceptan a
Jesucristo, le "tienen" como un padre "tiene" un hijo, o una
mujer "tiene" un esposo, o sea, han entrado en una relación personal
con él. "Y este es el
testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El
que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la
vida.
Estas cosas os he escrito a vosotros
que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis
vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” 1ª
Juan 5:11-13.
No hay ninguna obra o cosa que
puedas hacer para ser salvo, a menos de aceptar lo que Jesucristo ya ha hecho en
la cruz lo para ti. No es lo que tu haces, pero lo que Jesús ya ha hecho en la
cruz que te salva. Tu aceptas lo que otro hizo, hace, y puede hacer para ti.
Cuando aceptas a un abogado para defenderte, no confías en tus propios
conocimientos y habilidades en el derecho para defenderte, sino confías en la
preparación que ya ha hecho el abogado en la escuela de derecho, en su presente
relación en la corte y con los jueces, y en la futura esperanza de que el
abogado pueda librarte. Pero una vez que uno consigue a un buen abogado, esta
persona cambia lo que hace con respecto de no infringir la ley más. Escucha a
su abogado cuando le instruye sobre que hacer y no hacer para no complicar su
situación legal.
Como hay
cambios después de un nacimiento, también hay cambios después de ser salvo.
Un feto adentro de su madre no respira aire, tampoco come comida. Pero una vez
que nace, el bebé está en grave condición si no respira y no come. El ser
salvo es por el simple creer en Jesucristo, pero el tener bendiciones,
crecimiento, y madurez depende de como uno obedece a Dios. O sea, hay o debe
haber cambios grandes entre antes y después de ser nacido, físicamente o
espiritualmente.
Cuando una señorita decide
casarse con un joven, ella se entrega a sí misma a su prometido. Realmente ella
no sabe como él va a tratarla ni como será su vida juntos, pero el amor que
ellos tienen entre sí le da confianza a la novia para tomar el paso. Sujetándose
a su marido, ella entra en una relación de tener fe y confianza en su
prometido. Y el esposo bueno siempre trata a su mujer como un vaso más frágil,
dándole honor y él la cuida lo mas tiernamente posible. Él quiere que ella
tenga la mejor vida posible hasta sacrificar aun su propia vida por ella. Pablo
dijo:
Efesios 5:24
Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo
estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como
Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese
mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Así también Dios nos llama a
nosotros a sujetarnos a Dios, quien nos ama bastante. Decidiendo así entregarse
a Cristo, la persona confía en la bondad y buen carácter de Dios no sabiendo
todo lo que hay delante de él. Cualquier cosa que Dios nos pide de dejar
(pecado) o de hacer (justicia), con gozo el verdadero cristiano cumplirá porque
ama a Dios. ¿No quieres dejar de preocuparte por todo, y entregar todo a Jesús
hoy?
Hebreos 3:7
dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis
vuestros corazones . . . .
2ª
Corintios 6:2 Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación
te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día
de salvación.
Proverbios
27:1 No te jactes del día de mañana; Porque no sabes qué dará de sí el día.
Amigo, Dios te ha dado este
momento para que aceptes a Jesucristo como tu Salvador personal, pero Dios no
nos da seguridad de otra oportunidad aparte de ahora mismo. Te ruego que lo
hagas ahora mismo, y que reconozcas a Cristo como tu Salvador personal. Te ruego
que reconozcas que eres pecador, que creas que Cristo murió por ti, esperando
en Él encontrar el perdón de tus pecados. Hazlo ahora mismo.
En Mateo 13:3-23, Jesús dio la parábola del sembrador que sembró
semilla en diferentes tipos de suelos. Aquí Dios reveló que algunos oyendo el
plan de la salvación, van a dejar que otras cosas les roben la salvación.
"Y el que fue sembrado en
pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir
la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que
fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de
este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace
infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y
entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por
uno."
¿CÓMO ACEPTO A CRISTO?
A unos que
confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, (Jesús)
dijo también esta parábola: Dos
hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El
fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias
porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun
como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que
gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al
cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí,
pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro;
porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será
enaltecido. Lucas 18:9-14
La oración para salvación en
este publicano es ejemplar. La salvación no es un derecho que Dios a fuerzas
tiene que darte, sino que es un regalo que te da que proviene de la bondad y
amor de Dios. Por eso debemos buscar la salvación con humildad. "Dios
resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes" Santiago 4:6.
Como este hombre, buscamos la salvación como respuesta a nuestro terrible
pecado, "ni aun alzar los ojos al
cielo... diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador."
Toma un momento ahora para hacer una oración a Dios en tu corazón. Con
toda sinceridad del corazón, dile a Jesucristo:
"Yo confieso con mi boca que yo soy un vil pecador, y que yo no
puedo salvarme a mí mismo ni por medio de nadie solo por medio de Jesucristo.
Yo creo que Jesús murió por mis pecados, en mi lugar. Yo me arrepiento de mis
pecados. En este momento por fe yo acepto a Jesucristo, el Hijo de Dios, como mi
Salvador personal, y le pido de entrar en mi corazón. 'Mi querido Jesús, sálveme
por favor.' Acepto tu obra de morir en la cruz sufriendo en mi lugar por mis
pecados. Yo confío solamente en ti, Jesús, y en tu muerte en la cruz para mi
salvación, y con gozo confieso mi salvación en Jesucristo delante de los
hombres."
Hemos visto que la salvación es
un regalo que Dios nos da sin que haya algo que nosotros hiciéramos de nuestra
parte. Es simple recibirla. Ahora que te has arrepentido de tus pecados,
necesitamos ver el pecado desde otro punto de vista. Es sumamente importante que
veas el asco de tu pecado que es repulsivo y repugnante. Muchas veces hay
personas que con sinceridad piden a Jesucristo el salvarles, y luego por
revolcarse en el pecado sin remordimiento, llegan a tener dudas sobre su salvación.
El pecado desenfrenado (de no querer escuchar o hacer caso a la voluntad de
Dios) siempre causa dudas de la salvación porque pone en duda si realmente te
has arrepentido de tus pecados en la salvación.
Juan 10:27
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida
eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede
arrebatar de la mano de mi Padre.
La salvación no es algo que
tenemos por nuestras obras o esfuerzos, y por lo tanto, no podemos perderla
tampoco. Somos salvos porque Dios nos salvó. Él es quien lo hizo, y por lo
tanto, Dios es quien que guarda nuestra salvación. Pero el pecado siempre es un
problema.
En el momento de reconocerse
pecador, arrepentirse, y aceptar a Jesucristo como su salvador personal (creer
en Jesucristo), Dios te salva inmediatamente. En este mismo momento de salvación,
Dios te bautizó espiritualmente en su Espíritu Santo. Si una persona no tiene
el Espíritu Santo, entonces no es salvo. "Mas
vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu
de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es
de él" Romanos 8:9.
Los que buscan el bautismo del
Espíritu después de ser salvos como una segunda gracia están en error. Dios
claramente nos dio el bautismo del Espíritu Santo al momento de ser salvo, y él
morará adentro del Cristiano para siempre, celosamente guardándonos, y ayudándonos
para "no vivir según la carne, sino
según el Espíritu". Pero desde la salvación hasta la muerte siempre
el Cristiano tendrá una lucha entre su propia carne (mundanalidad) y el Espíritu
Santo morando adentro de nosotros que nos anima a no pecar y a ser santos. "¡O
almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra
Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de
Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho
morar en nosotros nos anhela celosamente?" Santiago 4:4-5
Porque somos bautizados
espiritualmente por Cristo en el momento de la salvación, entonces debemos ser "revestidos"
con Cristo. Esto quiere decir que debemos vivir como Cristo vivió, y andar como
Cristo anduvo. Debemos tomar por ejemplo el comportamiento de Cristo, rechazando
el pecado pero haciendo la justicia. Pablo nos exhorta "pues
todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis
sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos" Gálatas 3:26-27.
Ahora que aceptaste a
Jesucristo, eres un hijo de Dios por medio de tu fe en Jesucristo. No somos
salvos por ningún otro motivo, medio o persona, solamente por Cristo. Pablo
regañó a los Gálatas por pensar que la promesa del Espíritu Santo es aparte
o después de la salvación o que es posible el recibir el Espíritu Santo en
otra forma aparte de la fe en Jesucristo.
Gálatas 3:1
¡O Gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a
vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros
como crucificado? 2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu
por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo
comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 14 para que en
Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que
por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. 4:6 Y por cuanto sois
hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual
clama: ¡Abba, Padre!
Además de ser hijos, tenemos
una herencia de Dios, el Espíritu Santo de Dios, que mora adentro de nosotros
desde el momento de nuestra salvación.
1ª
Corintios 2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu
que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 3:16 ¿No
sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual
está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
El Espíritu Santo es las arras
o el anticipo (un poco adelantado de una cosa mayor) de nuestra salvación. Así
que Dios nos regaló el Espíritu Santo como garantía de que Dios nos llevará
al cielo en el futuro. El Espíritu Santo es el sello de que Dios va a cumplir
con su promesa de salvar a todos que tiene fe en Jesucristo como salvador
personal.
2ª
Corintios 1:21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió,
es Dios, 22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu
en nuestros corazones.
Efesios 1:13
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el
evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados
con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra
herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su
gloria.
Efesios 4:30
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención.
Fíjense bien, después de oír
el evangelio y creer en Jesucristo fuimos sellados con el Espíritu Santo (Efesios
1:13) para el día de redención (Efesios
4:30). Pablo exhortó que no contristemos al Espíritu Santo al andar en el
pecado. Los cristianos necesitan hacer morir los deseos de la carne y ser
guiados por el Espíritu Santo.
Romanos 8:11
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora
en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará
también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme
a la carne; 13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el
Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14 Porque todos
los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Ahora el Cristiano, por ser hijo
de Dios, va a ser guiado por el Espíritu de Dios para que haga vivir la
justicia y buenas obras adentro de nosotros, y va a hacer morir las obras de la
carne. El Espíritu Santo nos guiará en como evitar el pecado y cómo debemos
cumplir con la voluntad de Dios. Dios usa principalmente la palabra de Dios (por
guardarla) para limpiar nuestras vidas.
Salmos
119:9-11 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. En
mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
Es muy importante que todos los
cristianos estén bajo la predicación y especialmente la exposición (explicación
de las meras palabras y de los sentidos) de la Palabra de Dios (la Biblia).
Porque las opiniones de los hombres pueden ser equivocadas, es más confiable el
buscar predicaciones expositoras, esto quiere decir sermones que examinan,
explican, y dan sentido a la Biblia, versículo por versículo en su contexto. Nehemías 8:8 "Y leían en el libro de la ley
de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la
lectura."
"¿A
quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los
destetados? ¿A los arrancados de los pechos? Porque mandamiento tras
mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea,
un poquito allí, otro poquito allá" Isaías 28:9-10
Colosenses
2:8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según
las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según
Cristo. 9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y
vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y
potestad.
Es muy importante el dedicar
tiempo y esfuerzo para aprender realmente lo que Dios quiere de ti. Los hombres
tratan de engañarnos con filosofías y huecas sutilezas y tradiciones de los
hombres, pero el Cristiano tiene a fuerza que conocer la verdad por estudiarla
en la Biblia. No confíes en ningún hombre religioso sin saberlo tu mismo,
porque necesitas ver y entender las Escrituras por ti mismo. Si alguien te ayuda
bien, pero tienes que ver los versículos y entenderlo por ti mismo.
Es importante el ver que somos
completos en Cristo. Ahora no necesitamos ni sacerdotes ni templos porque cada
Cristiano es un sacerdote para sí mismo delante de Dios.
1ª Pedro
2:4 Acercándoos a (Jesús), piedra viva, desechada ciertamente por los hombres,
mas para Dios escogida y preciosa, 5 vosotros también, como piedras
vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer
sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 2:9 Mas
vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de
las tinieblas a su luz admirable;
Pedro nos exhortó a
ser edificados espiritualmente. Ahora que los creyentes son sacerdotes
(ministros cada uno delante de Dios), y aparte de Jesucristo, no necesitamos a
nadie para ser salvo. Será fácil de concluir que no necesitamos tampoco ni a
los otros Cristianos ni reunirnos en una iglesia buena, pero ese no es el caso.
El autor de Hebreos explicó el
cambio del Antiguo Testamento (Pacto) al Nuevo Testamento (Pacto), y aclaró
esto también: "no dejando de
congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y
tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca" Hebreos 10:25.
Las iglesias del primer siglo "perseveraban
en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el
partimiento del pan (la cena del Señor) y en las oraciones" Hechos 2:42.
Es importante el encontrar una
buena iglesia que sigue la Biblia para congregarse con ellos y para recibir
exhortaciones de la Biblia y para animarse con los demás hermanos. Esto será
clave en tu crecimiento espiritual o en causarte mucha confusión espiritual.
Hebreos
13:14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.
15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de
alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
El Nuevo Testamento también
indica que nosotros los creyentes que somos sacerdotes ofrecimos sacrificios
espirituales a Dios. Debemos ofrecer regularmente el sacrificio espiritual de
alabanzas y gloria a Dios entre nuestros hermanos en Cristo (Hebreos
13:14-15; Efesios 1:12; Romanos 15:5-11). Esto quiere decir que debemos
recordar a Dios de las buenas y bonitas cosas que Él ha hecho y nos ha dado.
Siempre debemos estar atribuyendo a Dios el motivo y la gloria por todo lo bueno
en nuestras vidas.
También debemos estar siempre
regocijándonos delante de Dios (Filipenses
2:18, 3:1, 4:4; Romanos 15:13; 1ª Tesalonicenses 5:16). Esto es de ser
gozoso sobre nuestra vida y relación con Dios. También debemos estar siempre
dando gracias a Dios por Su provisión, protección, y mano en nuestras vidas, y
especialmente en lo de nuestra salvación (2ª
Tesalonicenses 1:3, 2:13; Colosenses 2:7; 3:15; Efesios 5:2-5, 20).
Colosenses
3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos
unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor
con salmos e himnos y cánticos espirituales. 17 Y todo lo que hacéis, sea de
palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a
Dios Padre por medio de él.
Efesios 5:17
Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed
llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos
espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando
siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo.
Finalmente el Cristiano debe dar
sacrificios espirituales por medio de ofrendas de dinero (Hebreos 13:15-16; Efesios 4:28; Filipenses 4:14, 17-18).
Filipenses
4:14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 17 No
es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18
Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de
Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a
Dios.
Todos estos sacrificios son
responsabilidades de cada Cristiano, y el Cristiano que no cumple con ellos no
va a agradar a Dios. La iglesia local es la solución de Dios para que el
Cristiano pueda ofrecer estos sacrificios cada semana.
Juan 20:19
Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana,
estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos
. . . 20:26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro . . .
Hechos 20:7 El
primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo
les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso
hasta la medianoche.
1ª
Corintios 16:1 En cuanto a la ofrenda para los santos,
haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de
Galacia. 2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte
algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se
recojan entonces ofrendas.
Vemos que los Cristianos en la
Biblia se reunían el primer día de la semana, domingo, como habitó. Dios formó
la iglesia local para que los Cristianos puedan cumplir con su sacerdocio o
ministerio personal que cada uno tiene delante de Dios. Como el mundo va
empeorando, necesitamos esforzarnos en esta área de reunirnos con una iglesia bíblica
más y más.
También la Biblia estima mucho
las iglesias y los individuos que se dedican a escudriñar (estudiar
laboriosamente) las Escrituras:
Hechos 17:11
Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues
recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las
Escrituras para ver si estas cosas eran así.
La responsabilidad de
congregarte en una iglesia que sigue la Biblia, cae solamente sobre ti. Al
buscar una buena iglesia para congregarse, debes poner mucha atención a dos
cosas: que su doctrina sea bíblica (concuerda con lo que dice claramente la
Biblia), y que su conducta sea como Cristo lo hubiera hecho. Si la iglesia,
especialmente los líderes, falla en una de estas dos cosas, será mejor el
apartarte de allí y buscar otra iglesia en la cual puedas confiar que es bíblica.
Si un hermano en la iglesia no sigue la doctrina bíblica, y se porta
desordenadamente, una iglesia bíblica debe reprenderle y además, apartarse o
separarse de él.
2ª
Tesalonicenses 3:6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y
no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. 7 Porque vosotros
mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos
desordenadamente entre vosotros, 9 por daros nosotros mismos un ejemplo para
que nos imitaseis.
Romanos 10:9
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el
corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Mateo 10:32
A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también
le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera
que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi
Padre que está en los cielos.
Toda persona que ha sido salvo
por Cristo debe confesar esto públicamente. No hay tal cosa de un cristiano
como agente secreto. Mateo 10:32 y Romanos
10:9 nos aclaran que Dios reconocerá como salvo a quien reconozca a Jesús
como su salvador. Dios negará a los que niegan a Jesús delante de los hombres.
No obstante, esto tampoco es un paso más para alcanzar la salvación, pero un
resultado de la verdadera salvación. Hay muchos que confiesan el ser salvos y
tener la fe en Jesucristo y son buenos miembros de iglesias locales pero
realmente no son salvos. Pero si no confesamos con nuestra boca lo que ha pasado
en nuestro corazón, es dudoso que tú seas sincero con Dios sobre tu fe.
Esto implica que cuando alguien
te pregunta sobre tu fe, tú debes decir la verdad, que has hecho y en quien
confías para ser salvo. Pero también debe existir un hecho muy cercano al
tiempo que aceptaste al Salvador en que confiesas abiertamente (públicamente)
tu nueva fe en Jesucristo. Dios ordenó que este hecho debe ser el bautismo en
agua que es un símbolo y recordatorio de tu bautismo espiritual en el Espíritu
Santo (que pasó en el momento de tu salvación actual). El bautismo en agua es
como cuando alguien levanta la mano o se va adelante en una invitación en un
servicio evangélistico. De levantar la mano o ir adelante en sí mismo no
salva, pero es la forma en que una persona hace pública la decisión de aceptar
a Jesucristo.
Hechos 22:16
Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus
pecados, invocando su nombre.
Aquí se ve que el bautismo es
casi junto con la decisión de ser salvo.
El bautismo en agua nunca salva
a nadie, sino es un hecho de obediencia que todos los que ya son salvos deben
tomar lo mas pronto posible después de ser salvo. El ladrón en la cruz nunca
fue bautizado pero tuvo la promesa de Jesús de estar en el paraíso eso mismo día.
Simón el mago fue bautizado por Felipe (Hechos 8:13), pero luego cuando detectaron que Simón el mago no
era salvo, Pedro le regañó diciendo, "no
tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto
delante de Dios" Hechos 8:21. Si lo ves el bautismo como una
obra de justicia para ser salvo, como en el caso de Simón el mago, no te
asegurará la salvación, porque la salvación viene "no
por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su
misericordia" Tito 3:5. No confíes, pues, en lo que tú haces,
sino en lo que Jesucristo hizo y promete hacer por ti si tú le recibes con fe.
Pero una vez salvo, para ser obediente a Dios, debes ser bautizado en agua lo
mas pronto posible. Jesús bautizó (por medio de sus discípulos) a todos los
que creyeron en él lo mas pronto posible (Juan
4:1-2).
Jesús mandó a sus discípulos:
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo" Mateo 28:19. Jesús mandó a sus discípulos a bautizar a
los que han aceptado el evangelio. Pedro dijo en 1ª Pedro 3:21 que el bautismo no nos salva sino es "la aspiración de una buena conciencia hacia
Dios". O sea, el bautismo en agua actualmente no salva a nadie,
pero es esta confesión (o expresión de su esperanza) de su nueva fe y buena
conciencia hacia Dios que busca Dios en ti.
El Etíope preguntó a Felipe
después que Felipe explicó el evangelio a él, "¿Qué impide que yo sea
bautizado?" El evangelista Felipe le contestó, "Si
crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo (el Etíope) dijo: Creo que
Jesucristo es el Hijo de Dios... y le bautizó" Hechos 8:36-38.
Esto indica que el único requisito para ser bautizado es que el candidato crea
y acepte con todo su corazón que Jesús es el salvador, entonces él puede ser
bautizado. El modo es de inmersión total en agua como fuimos saturados en el
Espíritu Santo en nuestro bautismo espiritual en el momento de ser salvo. También
en el bautismo del Etíope, la Biblia dice que descendieron al agua, le bautizó,
y luego subió del agua.
Entonces, después de ser salvo,
debes ser bautizado. También debes poner mucho esfuerzo en leer y meditar sobre
la Biblia diariamente, orar a Dios diariamente, buscar una iglesia que enseña
la Biblia, y estudia mucho la Biblia. Es mejor empezar estudiando 1ª Epístola
de Juan y el Evangelio de Juan.
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